Una de las modalidades de concurso son los de arrendamiento comercial. En este caso, se invierten los papeles tradicionales: la administración pública se convierte en el perceptor de dinero y la empresa privada es quien paga, en lugar del habitual modelo donde la administración es el cliente. Este tipo de concursos es para negocios tan diversos como aquellos que corresponden a concesiones de superficie como a la cesión de un servicio. Ejemplos de este tipo de licitaciones  pueden ser la instalación de kioskos de vending o la apertura de un bar en un espacio público.

Podemos localizar convocatorias de esta clase de concursos de la misma forma que los convencionales, como explicábamos en nuestro post cómo y dónde encontrar concursos públicos. La diferencia fundamental está en que las empresas interesadas ganarán dinero mediante los ingresos de los usuarios, por ejemplo por las cuotas de los socios en la explotación de un gimnasio municipal, teniendo que abonar a la administración propietaria una parte de los ingresos o una tasa, establecidas previamente.

Los Pliegos de esta clase de concursos suelen establecer criterios bastante selectivos en cuanto a las características de las empresas ofertantes:

  • Aval provisional: así como en los concursos de obras y servicios hay muchas administraciones que para favorecer un mayor número de concurrentes no aplican la petición de una garantía provisional, en los arrendamientos comerciales es más habitual.
  • Experiencia y solvencia: suelen exigirse en base a haber trabajado en el campo del concurso al menos en los últimos tres años, si no se pide más, con umbrales mínimos de facturación.
  • Características del servicio: es el aspecto más determinante a la hora de competir. Aquí cada empresa tendrá unas circunstancias diferentes. Por ejemplo si se trata de un arrendamiento de un espacio para una tienda de artículos de vestir, habrá diferentes particularidades si quien participa en la oferta es un fabricante o si se trata de un distribuidor que vendrán caracterizadas por las marcas de ropa que puedan proponerse.

La puntuación técnica suele estar vinculada a las circunstancias del servicio, pero a veces hay algunos aspectos que se evalúan desde la óptica del usuario final. Por ejemplo en el caso del vending de alimentación se puntúa positivamente la posibilidad de ofrecer alimentos aptos para celíacos, o el poder usar tu propio vaso para el servicio de bebidas.

Las puntuaciones de la parte económica son en este caso al alza, ya que se tratará de brindar a la administración el máximo de ingresos posible. En muchas ocasiones se fija a través de un pago fijo (mensual o anual) y de una parte dependiente de los ingresos (con porcentajes que pueden oscilar entre el 1 y el 20 %, según el tipo de negocio). Obviamente, se favorece notablemente las propuestas de mayores ingresos para la administración, aunque hay que demostrar mediante un afinado estudio de mercado y viabilidad que realmente es posible conseguir las ventas propuestas.

El gran atractivo de estos contratos reside en la buena oportunidad de exclusividad de ofercer un servicio en un espacio exclusivo, donde probablemente el cliente sea cautivo (este podría ser el caso de un aeropuerto o una estación ferroviaria) y en el que posicionar nuestra marca puede ser muy positivo. Los períodos de duración de destos contratos también tienen un efecto de interés, al ser al menos de dos años y normalmente con opción de ampliación mediante renovaciones casi automáticas si se ha ofrecido una atención de calidad a los usuarios.

Al lector interesado en participar en licitaciones de arrendamientos comerciales le invitamos a consultar nuestra etiqueta consultoría en la elaboración de ofertas, para conocer otros aspectos que también afectarán a la preparación de una plica de este tipo.

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